ACCESORIOS LU FotografÍas realizadas en las vías del tranvía de medellÍn .
- arteylentefotograf

- 12 may 2018
- 1 min de lectura
Actualizado: 1 jun 2018
La diversidad étnica y racial es una de nuestras mayores riquezas culturales. Nuestra raza se formó en un crisol con el aporte de la sangre del indígena nativo de estas tierras, del español invasor y del negro proveniente de África, traído como esclavo.
Somos uno y somos todos a la vez, con diversas mezclas donde cada tipo biológico aporta sus rasgos y características esenciales. Pero sobre todo, su idiosincracia y sus valores culturales, no siendo unos más que otros por el color de su piel.
Lamentable sí es que exista la discriminación, por fortuna hoy penalizada, y que muchas veces tiene sustento, más que en el color de la piel, en el origen de la persona o en su condición económica.
Los afrodescendientes se asentaron en territorios cercanos al mar, donde eran desembarcados para venderlos como esclavos y hoy son población mayoritaria en nuestras dos costas.
Desde ellas, tanto la Atlántica como la Pacífica nos llega su aporte cultural que enriquece nuestra raza, con sus atuendos coloridos en el vestir, su ritmo marcado por los tambores, el frenesí de sus bailes a cuyo son se mueven las caderas voluminosas de negros y negras y la alegría que se expresa sus blancas dentaduras.
Los afrodescendientes se sienten orgullosos de su cultura y de su forma de ser. Hoy es tendencia de nuevo el pelo afro de las negras, cuando no es que lo cubren con sus turbantes multicolores.
Sus atuendos y su alegría le ponen el color a nuestra identidad.




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